domingo, 27 de marzo de 2016

Rotterdam: termómetro económico global

Queridos compañeros,

quiero compartir con vosotros un artículo fascinante que acabo de leer en el tren que me llevaba de vuelta a Madrid: el del puerto de Rotterdam que actúa como termómetro de la economía mundial.

Para quien no lo sepa, este puerto es el mayor de nuestro continente y ha sido testigo y actor de la historia europea y mundial. Prueba de ello sería el hecho de que en plena revolución industrial europea los roterdameños cavaran un canal para conectar su río local, el Maas con el Rin, creando la ruta de barcos más valiosa del momento.

Volviendo al presente, en este puerto se pueden ver cuatro tendencias de actualidad: el bajo precio del petróleo, el bajo crecimiento de la economía china, la lenta recuperación del euro-área y la ralentización global en manufacturación y comercio.

La primera de esas cuatro tendencias se puede ver en el precio de los futuros o forwards. Los grandes almacenes del puerto de Rotterdam se han llenado de combustible a medida que traders lo compraban barato en el mercado spot y vendían futuros a un precio más alto asegurándose un beneficio.

Esta bajada del precio del petróleo tiene que ver con la segunda de estas tendencias: el bajo crecimiento de la economía china, que también tiene el efecto de que, sorprendentemente, se vean por este puerto barcos chinos descargando acero (téngase en cuenta que hasta hace pocos años China tenía una creciente demanda de acero a medida que se iba industrializando).

La economía desde luego tiene un gran efecto sobre el tráfico de este puerto. Por un lado, la gran fortaleza de la economía británica, en contraposición a la continental, ha provocado que en el año 2015 el número de Ro-Ros (roll-on roll-off) haya aumentando un 13% con respecto al año anterior. Por otro, a medida que los salarios en China han ido creciendo, nuevos actores han remplazado este país como origen de los contenedores, fundamentalmente Vietnam e Indonesia, pero también países más cercanos a los países ricos como Turquía en lo que se conoce como near shoring. A pesar de ello todavía uno de cada cuatro contenedores tiene su origen en China, por lo que el puerto de Rotterdam es un fiel testigo de la evolución de su economía.

Al ya comentado efecto del near shoring habría que sumar que la economía global está en una transición: de la industria a los servicios; y también nuevas tecnologías como la impresión tridimensional. Todo ello tiene una consecuencia directa: un menor tráfico de contenedores (que sería la cuarta de las tendencias antes citadas).

Pero el puerto de Rotterdam no sólo ha sido historia viviente y es un termómetro del presente sino que también permite adivinar cómo será el futuro de los puertos. Prueba de ello es su nueva terminal construida en tierra reclamada al mar, conocida localmente como la « terminal fantasma », que está operada sin intervención humana.

La nueva terminal fantasma de Rotterdam
En esta terminal unos operadores de grúas remotos usando joysticks pueden controlar hasta 3 grúas simultáneamente. Las grúas a su vez descargan los contenedores en vehículos autoconducidos con guiado automático que los distribuyen de forma autónoma. A su vez estos vehículos funcionan con baterías y en caso de batería baja son capaces de ir a un depósito donde les es reemplazada.

Estos cambios han supuesto una mayor eficiencia, menores costes y la tranquilidad de que los robots ni necesitan descansar ni montan huelgas.

De todos modos, y como conclusión hay que decir, que el puerto de Rotterdam y otros puertos de su categoría no son termómetros perfectos de la economía mundial, ya que por ejemplo apenas pueden proporcionar conocimientos de lo que ocurre en el sector servicios ¡los abogados y consultores no viajan en barcos!


Espero que os haya gustado, cordialmente,
Álvaro Morán Gago

No hay comentarios:

Publicar un comentario